La Gloria de las Palabras

Microrrelatos, relatos y poesía

La indigente

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Sentada en el empedrado suelo de baldosas grises discurría su rutina diaria en aquel último verano de su vida. Abrazada a un pequeño y sucio bulto que acogía sus escasas pertenencias. Una andrajosa capa envolvía su enjuto cuerpo, y apenas si dejaba ver su macilento rostro, junto al que se acurrucaba un escuálido minino de ojos tristes y mirada asustadiza, al igual que la de su dueña. Aquella anciana mujer formaba parte del paisaje, sin que ningún viandante reparase en ella. Me acerqué un poco, despacio, y quise acariciar sus pequeñas manos surcadas de profundas grietas. Todo su cuerpo se estremeció dejando escapar un ligero sollozo, venido de muy lejos. Sus ojos inquietos y su mirada ausente parecían pertenecer a un mundo distinto, al que había huido hacía mucho tiempo intentando escapar de las garras de la soledad, el dolor y el tiempo.

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