La Gloria de las Palabras

Microrrelatos, relatos y poesía

El estío

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La ciudad languidece bajo el sol abrasador del verano. Las calles, otrora llenas de apresurados viandantes, están desiertas y los comercios cerrados adquieren un aspecto fantasmal, como vestigios olvidados de tiempos de bonanza. El ensordecedor ruido de las cigarras martillea en mis oídos y un espeso velo cubre mis ojos nublando mi visión. Siento las gotas de sudor resbalar por mi frente y las piernas cansadas me empiezan a flaquear. Recorro el laberinto de interminables callejuelas que conducen a un antiguo claustro rodeado de inmensas galerías. Me arrodillo ante la majestuosa fuente y junto las manos llenándolas de aquel fresco elixir que bebo ansiosamente bajo la infernal mirada y el ardiente abrazo de nuestro gran Astro Rey.

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