La Gloria de las Palabras

Microrrelatos, relatos y poesía

Mi perro

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Aún recuerdo la calidez de aquellos ojos aterciopelados color miel. Mi compañero fiel, mi amor eterno. Juguetón y tierno igual que un niño. Siempre atento a mis movimientos; incondicional consuelo en mis peores momentos y alegre en mis horas felices. Acurrucado en mi regazo, acariciaba su suave y algodonoso pelo, mientras dormitaba mecido por los brazos de Morfeo. Sus cortos y nerviosos ladridos formaban parte de nuestro lenguaje secreto lleno de gestos y miradas cómplices que sólo entendíamos los dos y que siempre conservaré en mi memoria, a pesar de su larga ausencia.

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